¿Moldea la ciudad la forma en que nuestro cerebro maneja el estrés?
Vivir en una ciudad y crecer en ella dejan huellas distintas en la respuesta del cerebro al estrés social.
Más de la mitad de la humanidad vive en ciudades. Las ciudades ofrecen oportunidades, pero la vida urbana también se ha asociado a un mayor riesgo de trastornos de ansiedad y del estado de ánimo. ¿Dónde, en el cerebro, podría empezar esta relación?
El estudio
Investigadores en Mannheim usaron resonancia magnética funcional mientras voluntarios sanos resolvían tareas bajo estrés social. Compararon a personas que viven en ciudades, en pueblos y en el campo, y a personas que crecieron en entornos más o menos urbanos. Los resultados principales se confirmaron en otros experimentos con otra tarea de estrés y un nuevo grupo.
Los resultados
Vivir actualmente en una ciudad se asoció con una mayor actividad de la amígdala, una región implicada en la amenaza y la emoción. Fue menor en quienes viven en el campo, mayor en los pueblos y máxima en las ciudades. Haber crecido en una ciudad se asoció con la actividad de la corteza cingulada anterior perigenual, una región que ayuda a regular la amígdala y el estrés. El estudio muestra asociaciones, no causas.
Qué significa para la arquitectura
Si los entornos urbanos moldean cómo procesamos el estrés social, la densidad, el ruido, los lugares de retiro y los espacios públicos que permiten encuentros tranquilos se convierten en cuestiones de salud mental tanto como de diseño.
Conclusión
La ciudad no solo nos rodea. Quizá también moldea cómo responde nuestro cerebro al estrés.
City living and urban upbringing affect neural social stress processing in humans. Nature, 474(7352), 498-501.
original research / doi